Riesgos legales de no respetar el derecho a la desconexión

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Hiscox España
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Nos trasladamos hasta la clásica estampa de verano, con su tumbona, la brisa del mar y, por supuesto, el teléfono móvil estratégicamente alejado. De pronto, la pantalla del dispositivo se ilumina y al asomarnos leemos: “Perdona que te moleste durante las vacaciones, pero no logro encontrar el informe del cliente X. ¿Puedes decirme dónde lo guardaste? Es urgente”. 

Un pequeño gesto inofensivo como este, impulsado por la urgencia del momento, se ha convertido en una de las prácticas más habituales y peligrosas del tejido empresarial. Ahora que las plantillas operan bajo mínimos, este tipo de intromisiones podrían parecer gajes del oficio o entenderse como parte del compromiso de los empleados con la empresa. Sin embargo, en realidad es una vulneración flagrante que puede salir bastante cara a la compañía. 

El derecho a la desconexión digital es una garantía de bienestar estricta que, además, cada vez está más valorada. Lo que para unos es un simple correo, en realidad puede ser la puerta para inspecciones de trabajo, multas y demandas que pueden escalar varios niveles. Desvelamos algunas de sus claves y hacemos balance a través de las malas prácticas más extendidas.

La importancia de la previsión

Las faltas al derecho a la desconexión casi siempre tienen un origen estructural. En los meses de verano, cuando las empresas ven reducida su plantilla y buscan mantener un nivel de operatividad habitual, surgen los llamados ‘cuellos de botella’, las crisis con los clientes y las decisiones precipitadas. 

Ante este panorama, la tecnología -que debería ser una herramienta facilitadora- se convierte en toda una treta digital. El acceso a Slack, a Teams, al correo electrónico corporativo o a los grupos de Whatsapp hace que sea muy fácil transferir las preocupaciones del directivo al empleado que está de vacaciones. Por no hablar, por supuesto, de esos momentos en los que la persona que está descansando se presupone como la única capaz de solventar determinado problema. 

Conviene saber, por otro lado, que exigir -de forma explícita o implícita- que un trabajador revise su bandeja de entrada o conteste llamadas durante su tiempo libre también puede generar daños psicológicos. Al fin y al cabo, impide la recuperación mental del tiempo libre, eleva los niveles de cortisol y dinamita la conciliación, todos factores que los tribunales cada vez castigan con más dureza. 

¿Cuál es el precio real de la hiperconectividad?

En España, el derecho a la desconexión digital está blindado tanto por la normativa sobre Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales, así como por la del Trabajo a Distancia. Ambas obligan a las empresas a elaborar políticas internas claras que garanticen el descanso de la plantilla. Es más, ignorar esta realidad es una mala práctica de liderazgo, pero también conlleva riesgos legales de alto impacto. 

¿A qué se enfrenta una empresa que vulnera este derecho?

Sanciones de la Inspección de Trabajo

Este organismo ha intensificado sus campañas para vigilar el cumplimiento de los tiempos de descanso. Si consideran que enviar un correo fuera del horario laboral o hacer una llamada a los empleados durante sus vacaciones es una infracción grave, la multa puede ascender a más de 7.000 euros. 

Demandas por acoso laboral

Si la interrupción del descanso es constante y genera un ambiente insostenible, el trabajador podría denunciar a su responsable por acoso laboral. De hecho, la exigencia de estar siempre disponible se interpreta judicialmente como una intromisión ilegítima de la intimidad. 

Bajas por estrés y reclamaciones de daños

Un trabajador que no puede desconectar puede terminar sufriendo burnout (el síndrome del trabajador quemado). Esto deriva en bajas médicas prolongadas, pero también abre una vía para que el empleado demande a la empresa y a sus directivos por daños y perjuicios a su salud mental. 

Pautas para liderar en verano sin vulnerar la norma (ni saturar a tu equipo)

Como líder, tu responsabilidad es organizar el trabajo para que el descanso ajeno se conciba como algo sagrado. Te recomendamos, en cualquier caso, implementar algunas de estas prácticas antes de que comiencen los turnos de vacaciones:

  1. Planificación y delegación cruzada. Se acabó lo de dejar que una sola persona sea la única responsable de una información crítica. Semanas antes de las vacaciones, es obligatorio invertir tiempo en reuniones de traspaso para conocer los estados de los proyectos, las contraseñas, las rutas de los documentos y las formas de contacto con los clientes. 
  2. Configuración estricta del ‘Fuera de la oficina’. El mensaje automático de las vacaciones debe incluir, obligatoriamente, el contacto de la persona que asume las urgencias. 
  3. Programar envíos. Si eres directivo y estás gestionando trabajo a las diez de la noche, no envíes el correo a esa hora. Utiliza la función de ‘programar envío’ para que le llegue al destinatario cuando sepas que va a estar frente a su escritorio. 
  4. Teléfono y ordenador exclusivos para el trabajo. Además de ser mucho más recomendable por cuestiones de ciberseguridad, es importante utilizar solo los medios de la empresa para las comunicaciones. Esto permitirá que los empleados dejen sus equipos apagados y en la oficina cuando vayan a salir de vacaciones, lo que minimiza cualquier riesgo de ruido o interrupción. 
  5. Liderar con el ejemplo. En un contexto ideal, también los CEOs y directivos deberían respetar su propio descanso y confiar en el equipo para que le cubra durante sus vacaciones. Es la mejor forma de predicar con una buena cultura empresarial. 

Seguro de Administradores y Directivos de Hiscox, un innegociable

Aunque implementes las mejores políticas de recursos humanos y protocolos de prevención, el riesgo cero no existe. Sobre todo si pensamos que, en una oficina operando bajo mínimos, los errores de juicio también ocurren. 

Si un empleado decide emprender acciones legales por vulneración de sus derechos, estrés laboral o acoso derivado de la exigencia, el problema puede ser mucho más serio, en especial para los directivos. De hecho, los gerentes, CEOs y mandos intermedios incluso podrían ser demandados a título personal.

Es aquí donde el Seguro de Administradores y Directivos (D&O) de Hiscox deja de ser una recomendación para convertirse en todo un salvavidas empresarial. Su póliza está diseñada específicamente para proteger a los líderes de las empresas frente a reclamaciones derivadas de actos incorrectos -reales o no- cometidos durante el ejercicio de sus funciones. 

Si bien podemos cometer algún fallo en el contexto de la desconexión digital (por ejemplo, mandar un correo electrónico de noche o escribir por un grupo de Whatsapp en el que uno de los participantes implicadas está de vacaciones), nos conviene saber que el seguro D&O asume los gastos de defensa legal desde el primer minuto. La póliza incluye, además, a un equipo de abogados especialistas y, si es necesario, también cubre las posibles indemnizaciones a las que los directivos tengan que hacer frente. 

Garantiza, en definitiva, que un fallo provocado por la presión del día a día no arruine su vida personal, su empresa ni su patrimonio financiero.