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La Inteligencia Artificial se ha convertido en una herramienta habitual para miles de empresas. Desde asistentes con capacidad de redactar informes hasta soluciones que automatizan procesos, analizan datos o generan código, la IA está transformando la forma de trabajar de numerosos profesionales.
Sin embargo, a medida que estas tecnologías ganan protagonismo, también surge una pregunta cada vez más relevante: ¿Quién responde cuando la IA comete un error que provoca un perjuicio económico a un cliente?
La respuesta no siempre es sencilla. Aunque la tecnología participe en la ejecución de una tarea, la responsabilidad profesional sigue recayendo sobre quienes desarrollan o utilizan estas soluciones. Desde Hiscox analizamos cómo se distribuye esta responsabilidad y qué protección necesitan las empresas que integran la Inteligencia Artificial en sus servicios.
Una herramienta de Inteligencia Artificial no tiene personalidad jurídica ni puede asumir responsabilidades legales por sí misma. Cuando una decisión automatizada genera un quebranto económico, el gran reto consiste en determinar el origen del fallo:
En este contexto, la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea (AI Act) establece un marco regulatorio basado en distintos niveles de riesgo para los sistemas de IA y fija obligaciones específicas para determinados usos considerados de alto riesgo. Sin embargo, aunque esta normativa supone un paso importante hacia una mayor seguridad y transparencia, no elimina la necesidad de que las empresas gestionen adecuadamente los riesgos derivados del uso profesional de estas tecnologías.
Los modelos de IA aprenden a partir de grandes volúmenes de datos. Si esos datos contienen sesgos o patrones discriminatorios, las decisiones generadas por el sistema pueden verse afectadas.
Este riesgo puede aparecer, por ejemplo, en procesos automatizados de selección de personal, evaluación de candidatos o concesión de créditos. Si un cliente considera que ha sufrido un perjuicio por una decisión discriminatoria, la empresa responsable del servicio podría enfrentarse a una reclamación.
Los modelos de IA generativa pueden generar respuestas aparentemente correctas que, en realidad, contienen información falsa o inexacta.
Cuando un profesional incorpora ese contenido sin verificarlo y lo utiliza para elaborar un informe, una recomendación o una consultoría especializada, el error se traslada directamente al cliente. En estos casos, el problema no reside únicamente en la herramienta, sino en la utilización profesional de una información incorrecta que acaba provocando un perjuicio económico.
La utilización de contenidos protegidos por derechos de propiedad intelectual continúa siendo uno de los grandes retos asociados al desarrollo y uso de la IA.
Las reclamaciones pueden surgir tanto por el uso de información protegida durante el entrenamiento de determinados modelos como por la generación de contenidos que reproduzcan obras sujetas a derechos de autor.
Para muchas empresas tecnológicas y profesionales creativos, este riesgo forma parte ya del nuevo escenario jurídico al que deben enfrentarse.
La incorporación de herramientas de IA generativa plantea también desafíos relacionados con la protección de la información.
Introducir documentación confidencial, datos de clientes o información sensible en plataformas no autorizadas suele dar lugar a incidentes de seguridad o a la exposición involuntaria de datos.
Uno de los grandes retos de la Inteligencia Artificial es determinar dónde empieza y dónde termina la responsabilidad de cada interviniente. Debemos diferenciar entre dos actores clave:
Aunque el proveedor tecnológico pueda tener responsabilidades sobre el funcionamiento de la herramienta, utilizar Inteligencia Artificial en una actividad profesional no elimina el deber de diligencia. Quienes integran estas soluciones deben asegurarse de que los resultados obtenidos son adecuados y cumplen con los estándares exigibles en su actividad.
Por este motivo, el Seguro de Responsabilidad Civil Profesional continúa siendo una pieza clave. Lo relevante no es la herramienta utilizada, sino si durante la prestación del servicio se ha producido un error u omisión que cause un perjuicio a un tercero.
Conscientes de esta evolución tecnológica, en Hiscox hemos ampliado la cobertura de nuestro seguro RC Profesional Tech para responder a los nuevos riesgos derivados del uso profesional de la Inteligencia Artificial.
Esta solución está dirigida a empresas de software, consultoría tecnológica, automatización de procesos, análisis de datos o desarrollo de soluciones basadas en IA, reforzando la protección de quienes integran estas tecnologías en los servicios que ofrecen a sus clientes.
La Inteligencia Artificial introduce nuevos escenarios de riesgo para las empresas que utilizan estas herramientas en la prestación de servicios profesionales. Por ello, desde Hiscox adaptamos nuestra Responsabilidad Civil Profesional para ayudar a las empresas a responder ante reclamaciones derivadas de errores, omisiones o fallos cometidos durante su actividad.
Esta protección se articula a través de tres pilares clave: una defensa jurídica especializada, la cobertura frente a reclamaciones de terceros y una solución adaptada a los nuevos riesgos tecnológicos.
Las reclamaciones relacionadas con IA pueden implicar aspectos técnicos y legales complejos. Por ello, es importante contar con una defensa jurídica especializada, con abogados expertos en tecnología, que puedan analizar el origen del incidente, la prestación del servicio profesional y las obligaciones asumidas frente al cliente.
Si un error profesional relacionado con el uso de la Inteligencia Artificial provoca un perjuicio económico a un tercero, la póliza puede responder frente a las reclamaciones cubiertas, incluyendo la defensa y las indemnizaciones correspondientes según las condiciones contratadas.
La evolución de la Inteligencia Artificial demuestra que los riesgos profesionales cambian al mismo ritmo que la tecnología. Por ello, una póliza estándar puede quedarse corta para empresas que desarrollan software, ofrecen consultoría tecnológica, automatizan procesos o trabajan con análisis de datos y soluciones basadas en IA.
Conscientes de esta nueva realidad, en Hiscox hemos ampliado la cobertura de nuestra RC Profesional Tech para responder a los riesgos derivados del uso profesional de la Inteligencia Artificial, ofreciendo una protección adaptada a las necesidades actuales del sector tecnológico.
Aunque la IA está redefiniendo la forma de trabajar de muchas empresas, existe una realidad que no cambia: cuando un cliente sufre un perjuicio derivado de un servicio profesional, la responsabilidad continúa recayendo sobre quien lo presta.
Por este motivo, integrar estas tecnologías en la actividad empresarial requiere no solo un uso responsable, sino también contar con una protección aseguradora capaz de responder ante los nuevos riesgos del entorno digital.
En Hiscox seguimos adaptando nuestras soluciones a la evolución del mercado y, por ello, hemos incorporado una nueva cobertura para Inteligencia Artificial en nuestra póliza RC Profesional Tech. Esta ampliación refuerza la protección de las empresas tecnológicas que desarrollan o integran IA en sus servicios, ayudándolas a afrontar con mayor seguridad los desafíos de este nuevo escenario.
¿Tu empresa utiliza o desarrolla soluciones basadas en Inteligencia Artificial? Ponte en contacto con nuestro equipo de expertos en Hiscox o consulta con tu corredor de seguros para conocer cómo adaptar la cobertura de RC Profesional Tech a las necesidades operativas de tu negocio.