Plataformas digitales para encontrar el amor: peligros para los usuarios y las empresas

Nadie puede negar que Internet ha facilitado a Cupido la no siempre fácil tarea de hacer que dos personas encuentren el amor.

Llevamos años siendo testigos del nacimiento de plataformas de citas que gracias al Big Data y los algoritmos son cada vez más efectivas; la irrupción de aplicaciones móviles como la mundialmente conocida Tinder o la recién presentada Hater, la cual se caracteriza por unir a las parejas en función de las cosas que odian. O incluso, aquellas dirigidas a poner en contacto a personas que buscan ser infieles, como es el caso de la página canadiense Ashley Madison.

Sin embargo, a todas estas nuevas  posibilidades de dar con nuestra media naranja se suman toda una serie de riesgos sobre los que debemos estar informados y prestar atención a la hora de hacer uso de cualquiera de estos servicios.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que todos estos sitios comparten una característica en común, y es que recogen información privada de los usuarios susceptible de ser filtrada debido a un mal uso por parte de las empresas responsables del tratamiento de datos. ¿Algunos ejemplos? Información tan personal como puede ser el estado de VIH de un usuario o incluso la propia pertenencia a una red como sucedió con el ciberataque a Ashley Madison que dejó expuestos los datos de sus millones de clientes infieles.

Además, a medida que el uso de smartphones se ha convertido en algo habitual, las aplicaciones han ido incorporando funcionalidades como el acceso a la cámara, la localización GPS o incluso el monedero electrónico. Debemos ser muy cautos a la hora de compartir imágenes personales, ya que alguien puede usar nuestras fotos para hacerse pasar por otra persona (suplantación de la identidad digital) o incluso nuestro perfil puede acabar en manos de redes de ciberdelincuentes y ser víctima de un “fraude romántico”: los delincuentes manipulan a las víctimas haciéndoles creer que existe una relación sentimental entre ellos y consiguiendo así que éstas les envíen dinero o información financiera, entre otros.

Sin embargo, uno de los peligros sobre los que más se ha escuchado hablar en los últimos meses es la sextorsión, un delito penado que afecta tanto a mujeres como a hombres; las víctimas sufren un chantaje por parte de una persona que cuenta con vídeos, fotografías o conversaciones comprometidas y que amenaza con difundirlas. La motivación puede ser bien económica o un intento de hacer daño a la reputación de las personas. Para evitar caer en la trampa, es recomendable no compartir este tipo de contenidos y tener nuestros dispositivos móviles protegidos para evitar que sean hackeados.

¿Qué medidas de seguridad deben poner en marcha las empresas?

Los usuarios no son los únicos que pueden verse afectados por hacer un mal uso de las plataformas para encontrar el amor. Las empresas deben ser conscientes de los riesgos que entrañan; por un lado, las propias empresas impulsoras de estas webs o aplicaciones deben proteger sus sistemas si no quieren cargar con las consecuencias, especialmente teniendo en cuenta que son aplicaciones más vulnerables a ataques cibernéticos. El propio dueño de la web Ashley Madison mencionada anteriormente, fue condenado a pagar una multa de 1,6 millones de dólares por el robo del año pasado de los datos personales de 36 millones de usuarios.

Por otro lado, la amenaza existe también para cualquier empresa que puede ver como un empleado suyo es la puerta de entrada de los atacantes. El mismo INCIBE ha enviado en los últimos meses alertas de ciberseguridad sobre “campañas de correos electrónicos fraudulentos dirigidos a empleados, los cuales perseguían extorsionar a los destinatarios con un vídeo de contenido sexual y por el cual se exigía el pago de un rescate en bitcoin."

Protegerse y formar a los empleados en materia de ciberseguridad es clave. También suscribir un seguro de riesgos cibernéticos, como piedra angular dentro de su estrategia de ciberseguridad.