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La prima de seguro es el importe que el asegurado paga a la aseguradora para que ésta asuma un determinado riesgo (se transfiere el riesgo desde el asegurado a la compañía aseguradora). Es decir, constituye la base económica del contrato y garantiza la cobertura frente a los riesgos contratados.
Desde un punto de vista técnico, la prima representa el precio del seguro, calculado en función de la probabilidad de que ocurra un siniestro y del impacto económico que este podría tener.
Las primas permiten a las aseguradoras hacer frente a posibles siniestros, cubrir gastos de gestión y asegurar la estabilidad financiera del sistema asegurador. Gracias al pago de las primas, las compañías pueden constituir provisiones técnicas que garantizan el cumplimiento de sus obligaciones frente a los asegurados.
Además, el pago de la prima es un requisito imprescindible para la validez del contrato. Sin prima, no existe cobertura ni obligación de indemnizar por parte de la aseguradora.
Existe una relación directa entre el riesgo asegurado, el nivel de cobertura y el importe de la prima. Por ello, cuanto mayor sea el riesgo de que ocurra un siniestro o mayores sean las coberturas contratadas, más elevada será la prima.
Del mismo modo, factores como límites de indemnización más altos, la eliminación de exclusiones o la reducción de franquicias incrementan el coste del seguro, ya que aumentan la exposición de la aseguradora al riesgo.
La aseguradora analiza el riesgo concreto que se va a cubrir, valorando la probabilidad y el impacto de posibles siniestros.
La prima única se abona en un solo pago al inicio del contrato. Es habitual en seguros de duración determinada o en determinados productos aseguradores
La prima periódica permite fraccionar el pago del seguro en distintos periodos (mensuales, trimestrales o anuales).
Cuando la prima se fracciona, pueden aplicarse recargos adicionales, derivados de los costes administrativos y financieros que asume la aseguradora al permitir el pago aplazado.
En algunos seguros, la prima puede ajustarse a lo largo del tiempo en función de cambios en el riesgo asegurado, como el aumento de actividad, la incorporación de nuevos bienes o la variación del entorno de riesgo.
Cuanto mayor sea la probabilidad o el impacto de un siniestro, más elevada será la prima. Por ejemplo, una empresa que maneja sustancias químicas tendrá un coste superior a otra que desarrolla actividades de bajo riesgo.
La implantación de sistemas de seguridad, protocolos de prevención y tecnologías de protección puede reducir significativamente la prima, ya que disminuye la probabilidad de siniestros.
El cálculo de la prima, en algunos casos, se ve influenciado por factores como la experiencia profesional del asegurado, el historial de siniestros, la reputación empresarial o la solvencia.
Coberturas más amplias, con límites altos o pocas exclusiones, aumentan la prima. Por el contrario, elegir una franquicia mayor o exclusiones específicas puede abaratarla.
Los historiales con reclamaciones frecuentes o de gran impacto incrementan la prima, mientras que un historial limpio tiende a reducirla.
En los seguros de responsabilidad civil profesional, la prima se calcula según la actividad, la facturación, el número de profesionales y el tipo de servicios prestados. El objetivo de esta herramienta es cubrir posibles reclamaciones por errores u omisiones profesionales.
En seguros de responsabilidad civil para directivos y administradores, las primas tienen en cuenta el tamaño de las empresas, su estructura societaria y el riesgo de reclamaciones contra directivos por decisiones de gestión.
En primas de ciberseguros se evalúan factores complementarios como el nivel de digitalización, las medidas de ciberseguridad implantadas y el volumen de datos tratados.
En seguros de hogar de alto valor y seguros de obras de arte, la prima se ajusta a la singularidad del bien asegurado y a los sistemas de protección existentes.
Las pólizas más económicas pueden tener limitaciones significativas en los riesgos cubiertos, dejando al asegurado expuesto a situaciones críticas.
Si la cobertura contratada no corresponde al valor real del bien o al nivel de responsabilidad profesional, cualquier siniestro podría generar pérdidas económicas importantes que la póliza no cubrirá.
En ocasiones, las pólizas más baratas establecen límites bajos de indemnización o sublímites que no cubren ciertos riesgos relevantes, reduciendo así la efectividad del seguro.
Las exclusiones amplias pueden dejar fuera situaciones frecuentes o de alto impacto, lo que implica que una prima baja puede traducirse en un seguro insuficiente.
Entre las variaciones que puede tener una prima se encuentran:
Cada vez que se renueva una póliza, la aseguradora puede recalcular la prima según la evolución del riesgo, la inflación o los cambios en el mercado asegurador.
Cuando se incrementa la actividad de la empresa, se incorporan nuevos profesionales o se adquieren bienes de mayor valor, la prima se ajusta al nuevo nivel de exposición.
El coste de los seguros puede verse influido por modificaciones legales, fiscales o regulatorias que, a su vez, se reflejan en la prima.
Si durante la vigencia de la póliza ocurren siniestros, la prima puede encarecer en la siguiente renovación.
Sí, el pago de la prima es imprescindible para que el contrato de seguro esté activo y las coberturas sean efectivas.
Si no se abona, la cobertura puede suspenderse o extinguirse según lo estipulado en la póliza, dejando al asegurado sin protección.
Depende de las condiciones del contrato. En ciertas ocasiones se puede reparar, ya que algunas pólizas permiten la devolución proporcional de la prima no utilizada.
En general sí, la prima incluye los impuestos y recargos legales aplicables, salvo que se indique lo contrario en la póliza.
En seguros profesionales y especializados, la prima puede ajustarse según el perfil del riesgo y las coberturas contratadas.
Para elegir las coberturas adecuadas y evitar sorpresas ante posibles fallos o siniestros, es fundamental conocer cómo se calcula la prima.
Una prima ajustada a los riesgos y correctamente calculada, se convierte en una herramienta de protección totalmente eficaz y sostenible, que asegura tanto la continuidad de los negocios como la tranquilidad de los asegurados.
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