El coleccionista que llevamos dentro

El coleccionismo es una de las aficiones más antiguas que existen en el mundo, muy ligada a la naturaleza social del hombre.

Existen referencias de colecciones realizadas desde hace más de 7.000 años. Por supuesto, el tiempo ha dotado de mayor profesionalidad a este sector y creado un nicho de mercado concreto con la aparición de las ferias, subastas, rastrillos, tiendas especialistas como anticuarios, numismáticas o de comics, memorabilia, etc. Y esta actividad también se ha adaptado muy bien a las nuevas tecnologías tras la aparición de Internet, por lo que crece la comunidad de coleccionistas gracias a foros y tiendas online tipo eBay, Amazon y otras especializadas en colecciones de todo tipo: trenes, muñecos, coleccionables, etc.

En nuestro país, según las estadísticas uno de cada cuatro españoles colecciona algún tipo de objeto. Esta cifra es incluso mayor en otros países: por ejemplo en EEUU se estima uno de cada tres. Todos tenemos algún conocido que invierte muchas horas, dinero y pasión en la colección de sus sueños. Cuando le escuchamos hablar de su colección es como si estuviéramos escuchando a un adolescente hablar de su primer amor. ¿Qué significa esa colección para esa persona? Significa todo. El coleccionista disfruta con el proceso de búsqueda de la pieza que le gustaría tener y cuando la consigue, la conserva, la muestra… ¿y la protege cómo debe?.

Se puede hacer acopio de todo tipo de objetos que conforman una colección. No debemos limitarnos a pensar en pinturas o esculturas. Si bien es cierto, que en los últimos diez años el mercado del arte en España ha crecido el 68% y por defecto los coleccionistas de arte olvidan que hay muchas más cosas coleccionables además de todo lo relacionado con las artes plásticas. Prácticamente cualquier objeto, incluso los más cotidianos son coleccionables y pueden alcanzar un gran valor económico en conjunto con el paso de los tiempos.

Hay colecciones de lo más curiosas o raras y otras más tradicionales, como postales, autógrafos, dedales, perfumes, entradas de cine, lotería, cupones, cámaras antiguas, artilugios de medicina antiguos, etc. Incluso los propios coleccionables de quiosco entran en este segmento.

Una afición que puede surgir desde la niñez como coleccionar, pins, cromos, muñecos, canicas, pegatinas, prendas de futbolistas, cómics etc. puede convertirse, con el paso del tiempo en un tesoro de incalculable valor. El coleccionismo es muy variado, pero hay temas que se han popularizado al existir muchos adeptos a ciertos objetos. Como por ejemplo, la “placamusofilia” que se refiere a aquellas colecciones de placas de cava o, la “vitolfilia”, el coleccionismo de anillas de puros. También se denomina a aquellas colecciones de décimos y series de lotería nacional “loterofilia” y a los sobres de azúcar, “glucofilia/ glucosbalaitonfilia”.

En muchas ocasiones, el tipo de colección está muy ligado a la moda. Por ejemplo, el año de los mundiales de fútbol, se dispara el número de personas que quieren hacerse con la equipación de los jugadores más aclamados. Hoy lo retro está de moda y escuchar música con un gramófono es algo ‘cool’, por lo que el mercado y los adeptos a los discos de pizarra están en auge. Sin embargo, las colecciones que más sorprenden no son las de incalculable valor, sino aquellas en los que su dueño ha dedicado años en crearla y hacerla crecer.

Algunos ejemplos mediáticos de dichas colecciones llamativas podrían ser por ejemplo la de un mejicano que vive con una compilación de 2.000 muñecas Barbie en Florida valorada en más de 70.000€. También hace tres años, un norteamericano entró en el Libro Guinness de los récords por tener la colección de videojuegos más grande del mundo con 10.607 juegos. Otro caso de un coleccionista que entró en el Libro Guinness, es el de Pikabellechu, una mujer que posee más de 8.000 artículos con la temática de Pikachu. También una mujer británica ha saltado a la fama, al haber hecho acopio de más de 5.000 barras de jabón y si hablamos de colecciones únicas, hay un alemán que posee más de 600 modelos de tostadoras.

Estas colecciones, de gran valor sentimental para su creador, requieren de la mejor protección. Lógicamente todos pensamos que los incendios o robos no nos van a llegar. Lo cierto es que en 2014, por ejemplo, se registraron 330 robos en viviendas por día, según un estudio de Multiasistencia. Y más de 350 incendios al día en hogares. Las posibilidades de que nuestra preciada colección sufra un daño no son tan bajas. No solo hay que pensar en incendios o robos. Una caída de una estantería que rompe nuestra colección de Swaroskys; una fuga de agua que moja nuestra colección de comics.

Es en estos casos donde el seguro adecuado es fundamental para evitar sobresaltos.