Seguridad en el trabajo: los factores de riesgo laboral

Empresas, gobiernos, asociaciones, sindicatos e instituciones sanitarias lo tienen claro: la seguridad en el trabajo es un derecho fundamental de los trabajadores. Pero la existencia de factores de riesgo laboral lo convierten, en ocasiones, en un ideal. Los accidentes son una constante, a pesar de la rigurosidad de las políticas y la legislación vigente relacionada con la Prevención de Riesgos Laborales. Y, por ellos, las empresas deben intensificar sus esfuerzos en materia de seguridad.

Uno de los primeros pasos para acertar con las necesidades de protección es conocer los factores de riesgo laboral existentes en el puesto, es decir, los condicionantes o situaciones que pueden poner en peligro la salud y la seguridad de los empleados. ¿Cuáles son los imprescindibles?

Los cinco grupos de factores de riesgo laboral

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) clasifica los factores de riesgo laboral en cinco grupos o categorías:

  1. Condiciones de seguridad. Tiene en cuenta todas las condiciones materiales en el centro de trabajo que pueden suponer factores de riesgo laboral como la maquinaria o los equipos de trabajo, los riesgos eléctricos o de incendio, el transporte…
  2. Entorno físico del trabajo. También relacionado con el centro de trabajo. El ambiente debe cumplir unos requisitos para garantizar la seguridad de todos los empleados. La temperatura, la humedad, el ruido o la iluminación son considerados factores de riesgo laboral.
  3. Contaminantes químicos o biológicos. Hay agentes que resultan peligrosos tras unos minutos de exposición o como consecuencia de una mala manipulación. Es el caso de polvos, gases, nubes tóxicas (químicos) o virus, bacterias, hongos (biológicos)…
  4. Carga de trabajo. Se entiende como carga de trabajo al conjunto de requerimientos físicos e/o intelectuales que el empleado debe desarrollar a lo largo de la jornada laboral. En este sentido, el levantamiento de grandes cargas, las malas posturas, los esfuerzos físicos o el tiempo y la capacidad de desarrollo de la actividad pueden perjudicar seriamente la salud del trabajador. Dan lugar a insomnio, mareos, irritabilidad, depresión, falta de energía…
  5. Organización del trabajo. La forma en la que se estructura la empresa y la actividad laboral también constituye una amenaza para la salud de los trabajadores. Los turnos, el ritmo de trabajo e, incluso, la comunicación y la relación dentro de la organización son algunos de los factores de riesgo laboral más comunes. Además de reducir la productividad y el interés de la plantilla, a nivel personal puede generar depresión, insomnio, fatiga, dolor de cabeza…

Dependiendo del sector, los empleados pueden estar más expuestos a unos u otros de estos factores de riesgo laboral. Para cubrir los percances derivados de estos peligros debes contar con un seguro específico que lo cubra, sin embargo, hay otros tipos de riesgos en el trabajo al que estamos expuestos, que no todo el mundo es consciente. El riesgo de cometer un error durante el desarrollo de tu actividad. Al igual que puedes proteger a tus trabajadores frente a riesgos laborales, puedes protegerles frente a riesgos profesionales, con una póliza específica de Responsabilidad Civil Profesional.

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