Todo vende

No somos conscientes de la fuerza y la importancia de estas dos palabras. No sólo en el ámbito personal, también en el profesional.

Cuando acudimos por ejemplo a una entrevista de trabajo, por supuesto que es importante contestar a las preguntas con acierto, pero igual de importante es la ropa que vistes y los gestos que puedes hacer en determinados momentos.  Todo el conjunto de tu persona está comunicando quién eres y en base a eso, puedes convencer o no a quien te entreviste.

Lo mismo sucede en una primera cita.  Puedes haber hablado previamente con una persona por mensajes o teléfono y llegar a la conclusión de que tenéis cosas en común.  Por ello, decides concertar una primera cita. En ese encuentro “te estas vendiendo” es decir, estas intentando agradar a la persona que tienes delante para que vuelva a quedar contigo en un futuro. A veces nos olvidamos,  pero incluso el perfume que te echas ese día te está “vendiendo” o mejor dicho, está comunicando quién eres.

En el mundo empresarial la cosa no cambia. Ya puedes tener el mejor producto del mundo con  unas características revolucionarias, pero si todo lo que le rodea no te está transmitiendo un mensaje en consonancia con tu identidad corporativa, no tienes nada que hacer. Tu producto/ servicio no tendrá éxito.

Tomemos por ejemplo como producto un seguro. Muchos pueden pensar que tal vez lo más importante es la cobertura que ofrece, el precio que pagas por asegurarte, la franquicia, etc. Tal vez puedas convencer  a unos pocos con estos argumentos, pero si realmente quieres dejar huella, debes cuidar hasta el más mínimo detalle. Todo vende.

Por supuesto que sabemos que el servicio es muy importante y la relación entre empresa cliente también. Pero nunca hay que descuidar nada, ni lo que parece superfluo. Desde la persona que te atiende al teléfono, el logotipo de la empresa, los colores corporativos, tu página web, el papel que utilizas para comunicarte con los clientes, y la sensación con la que se quedan cuando entran en contacto contigo. Tampoco  puedes permitirte como empresa ni una falta de ortografía o una salida de tono al contactar con tu cliente. Puedes perder toda la credibilidad. Es fundamental no sólo cuidar la comunicación y los mensajes corporativos que más o menos puedes controlar como empresa, debes concienciar a los empleados de que cualquier contacto que establezcan con el cliente debe ser positivo y acorde a los valores que se defienden.

Todo empleado debe siempre transmitir y representar  los valores de la compañía, aunque no tenga un contacto regular y directo con el cliente. De nada sirve que la empresa se venda como “honesta”, cuando el empleado que te atiende te la “intenta colar” o que la empresa comunique que es accesible a sus clientes y si por casualidad tienes que hablar con el departamento técnico (que tal vez no suele tratar con el cliente final) y tardan en cogerte el teléfono, te contestan de malas formas sin resolverte la incidencia, están perjudicando la imagen de marca.

Aunque este concepto es uno de los más básicos del marketing, el otro día comiendo con un compañero de otro departamento ajeno al mundo del marketing, me recordó lo fundamental que es esto para las empresas. Me sorprendió gratamente que una persona, ajena a este mundillo , fuese consciente de la importancia y de la necesidad de cuidar hasta el más mínimo detalle. Si todos los empleados fuesen conscientes de que cualquier acción tanto fuera como dentro del ámbito laboral está representando su empresa y está “vendiendo”, podríamos reforzar aún más la identidad de la marca.

Voy a exagerar un poco. ¿Acaso tu cliente te vería con los mismos ojos si colgaras en la foto de tu perfil de whatsapp una imagen tuya de fiesta en un club que podría ser, por ejemplo, de alterne?.