¿Quién nos puede arruinar un viaje?

Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, España registró un aumento de visitantes del 11,6% en el primer semestre de 2017. Entre enero y junio han visitado nuestro país más de 36 millones de turistas extranjeros, casi cuatro millones más respecto al mismo periodo del año anterior. El sector hotelero en nuestro país también ha vivido uno de los mejores veranos de los últimos veinte años. La ocupación ha alcanzado el 100% en Cataluña y el 85% en Andalucía y Comunidad Valenciana, según los datos que manejan las principales asociaciones turísticas.

Sin embargo, lógicamente es el periodo vacacional el más propenso a que ocurran determinados imprevistos que pueden llegar a arruinar las vacaciones. ¿Qué puede ir mal?

Pensando en el turista, en algunas ocasiones habrán sufrido percances, de mayor o menor gravedad, que han ‘empañado’ los días de descanso. Cancelaciones inesperadas de vuelos, pérdidas de equipaje, robos o enfermedades padecidas durante la estancia son algunos de los problemas más habituales que se encuentra el viajero, tal y como señala el informe Estamos Seguros’ de UNESPA. En concreto, el estudio destaca los tres principales motivos para solicitar asistencia durante un viaje: 51% enfermedad; 19%, accidente, y 18%, robo o pérdida.

Sin embargo, todo se puede torcer nada más pisar la agencia de viajes. Recordemos que en ellas trabajan personas que pueden cometer pequeños errores. Estos descuidos le pueden costar muy caros al viajero. Cuando hablamos de nuestras vacaciones, hay mucho en juego ya no solo a nivel económico, sino también emocional. ¡Por fin mis tan merecidas vacaciones!

Uno de los errores que más comenten las agencias de viajes suele ocurrir durante la emisión de los billetes. Se equivocan y los emiten en fechas que no eran las solicitadas por el cliente. También pueden despistarse en el nombre del pasajero y si se emite el billete con errores en el nombre, el cliente ni siquiera puede llegar a pisar el medio de transporte contratado. Estos no son los únicos fallos que nos pueden arruinar las vacaciones. Otra típica “metedura de pata” es cuando el agente formaliza la reserva en un destino equivocado. Parece que estas cosas no pueden pasar pero si la aerolínea no deja que los viajeros vuelen o si en el hotel de destino no figura nuestra reserva, la agencia deberá asumir el coste de un nuevo billete o abonar el importe de la reserva en otro hotel para que su cliente pueda disfrutar de sus vacaciones.

¡Ojo! Cuando contratamos viajes combinados a veces las agencias no nos facilitan toda la información sobre la oferta propuesta y posteriormente contratada. Recuerda, la agencia está obligada a informar a su cliente del precio, duración del viaje, estancias, destino, medios de transporte y documentación requerida. Cuando esto no sucede, ocurren los imprevistos. Por ejemplo,  si la agencia no informa al viajero de la obligatoriedad de tener un visado para el país de destino y las autoridades deniegan la entrada al viajero por no tener ese documento, nuevamente será responsabilidad de la agencia el asumir los costes en los que haya incurrido el consumidor para volver a su país de origen. También debe indemnizarle por la parte del viaje que no ha disfrutado.