Propósitos de año nuevo

¿Te apuntas a nuestro reto del 2016?

Otra nochevieja más a nuestras espaldas y además de las uvas, volvemos a escuchar los cientos de propósitos de año nuevo que, como todos sabemos, quedarán tarde o temprano olvidados en un cajón hasta el próximo 31 de diciembre. ¿A quién no le ha pasado? Que si ir al gimnasio, que si dejar de fumar y así un largo etc.

Personalmente, una vez descartados los propósitos tradicionales (ponerme en forma, mejorar el inglés etc. ) para 2016, me he propuesto un solo objetivo que espero cumplir durante todo el año y que humildemente, comparto con ustedes; tratar de ser mejor en lo que hago.

Todo comenzó con una conversación durante estas fiestas con un antiguo compañero de colegio al que hacía muchos años que no veía. Tras ponernos al día y contarnos el uno al otro qué había sido de nuestra vida durante estos 15 años al contarle a qué me dedicaba me confesó, casi orgulloso que él, el único seguro que tenía contratado era el de su coche y porque era obligatorio, que cualquier seguro era una pérdida de tiempo y dinero porque las aseguradoras ¡no pagábamos nunca!

No me resultó difícil argumentar a mi amigo por qué era recomendable contar con la protección de un seguro para su vivienda o por supuesto para el desempeño de su profesión y aunque no tengo claro si finalmente cambió de opinión, lo que si es cierto es que me dio que pensar en por qué mi amigo y con él mucha gente, tenía esta opinión acerca de nuestro sector.

El seguro es un instrumento fundamental para el emprendimiento y el desarrollo económico, es un elemento de confianza y tranquilidad ante una inversión, protege nuestro patrimonio ante imprevistos y nos permite dedicarnos a nuestro quehacer sin tener que preocuparnos por lo que pueda ocurrir si, por ejemplo, la caída de un rayo provoca un incendio en nuestra fábrica o si alguien entra a robar a nuestra casa… ¿quién podría vivir así?

Sin embargo, lo que para los que nos dedicamos a esto puede resultar obvio, no parece serlo para otra gente. Hurgando un poco, resulta que casi cualquiera al que le preguntemos, puede contar una mala experiencia con su aseguradora…

De ahí mi propósito para este año; ser mejor en lo que hago. Tal vez actuando siempre con (más) profesionalidad, dando (siempre) el mejor servicio a nuestro alcance, poniéndonos (cada día) en la piel de nuestros clientes, en definitiva, haciendo (mejor) nuestro trabajo, podamos poco a poco cambiar esa percepción negativa sobre los seguros y conseguir que en vez de malas solo haya buenas experiencias que contar.

¿Quién se apunta?