¿Por qué un buen Plan de Diversidad puede ser el mejor aliado de la directiva?

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Hiscox España
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Como cada mes de junio, la efemérides del Mes del Orgullo LGTBIQA+ marca muchos de los contenidos que muestran los perfiles corporativos en las redes sociales. Un gesto como poner los colores del arcoíris puede resultar muy potente a nivel visual, aunque lo cierto es que la realidad empresarial exige siempre ir más allá. 

¿Qué sentido tiene volver a los logos habituales una vez termina el mes si no queda un verdadero compromiso con la diversidad? Al fin y al cabo, la auténtica inclusión no se demuestra desde un escaparate como las redes, sino que se trabaja en el día a día de las oficinas, las reuniones de equipo y los procesos de selección. 

Pese a todo, todavía muchas empresas siguen considerando que el Plan de Diversidad es un mero trámite burocrático, una exigencia legal para salir del paso o, peor aún, una simple herramienta de marketing corporativo. Lo cierto es que es uno de los recursos más valiosos que puede tener una empresa a nivel estratégico y, además, puede convertirse en un escudo preventivo frente a riesgos legales y reputacionales

Un medidor del clima laboral

Para entender el valor del Plan de Diversidad, primero es necesario desmitificar su existencia. Lejos de ser una declaración abstracta de buenas intenciones, lo que el plan busca es ofrecer una hoja de ruta estructurada y práctica que contiene políticas empresariales claras y medibles. 

El documento suele abarcar todas las etapas que experimenta un empleado al tomar contacto con la compañía, desde cómo se redacta una oferta de empleo para evitar sesgos, hasta criterios igualitarios de promoción interna, políticas de conciliación familiar, formación continua o equiparación en las retribuciones. 

Su impacto en el seno de la empresa debe ser inmediato y tangible, de modo que al aplicar reglas de juego transparentes, claras e igualitarias se reducen los conflictos en el ambiente de trabajo. Así, los profesionales saben a qué atenerse cuando entran en la compañía y sienten que su talento se valora por encima de su edad, orientación sexual, origen étnico o capacidades. 

Si todo está bien hilado, el Plan de Diversidad puede fomentar un ecosistema de colaboración que dispara la productividad. Además, es un estupendo aliciente para captar nuevo talento, fidelizar al equipo y reducir la temida rotación de personal. 

3 apuros habituales de los que te salva el Plan de Diversidad

La teoría suena genial, pero la clave del Plan de Diversidad es que se pueda aplicar fácilmente. La gestión diaria está repleta de grises y situaciones complejas, por lo que este documento puede ser un buen recurso para demostrar nuestra capacidad de liderazgo. Veamos tres escenarios prácticos donde el plan puede salvar a la directiva de un apuro:

Roces interpersonales

Las fricciones en la oficina son inevitables, pero hay una línea muy fina entre un desencuentro profesional y un comportamiento inaceptable. ¿Qué ocurre si un empleado hace comentarios fuera de lugar a través del chat corporativo o bromas pesadas acerca de la orientación sexual o el origen de un compañero? El Plan de Diversidad contiene un protocolo estandarizado que permite a la directiva intervenir. Ofrece pautas de mediación, implanta medidas correctivas y evita que el conflicto escale hasta convertirse en una denuncia por acoso.

Quejas y sospechas frente a los ascensos

Promocionar a un empleado siempre genera expectativas, pero a veces también puede resultar frustrante para los compañeros que no lo consiguen. Si alguien siente que se le ha denegado el ascenso por motivos ajenos a su desempeño (por ejemplo, por su edad, por sesgo de género, por su reciente maternidad…), la empresa puede enfrentarse a un grave problema interno. El Plan de Diversidad, por tanto, debe establecer los criterios de evaluación objetivos y transparentes por los que se conceden los ascensos. De esta forma, la directiva puede justificar cada promoción con datos y hechos, desactivando así cualquier acusación de discriminación. 

Procesos de reestructuración y recortes

Los despidos son el trago más amargo del día a día de cualquier empresa. En momentos de crisis económica o ajustes de plantilla, los ánimos se encuentran a flor de piel. Lo que permite el Plan de Diversidad en estas situaciones tan complicadas es garantizar que las salidas se ejecutan bajo baremos estrictamente profesionales y medibles. Es decir, evita que un ex empleado descontento intente impugnar su despido alegando motivos discriminatorios ante los tribunales. 

Predicar con el ejemplo: así se vive la diversidad en Hiscox

Recomendar a las empresas que cuiden su cultura corporativa sería un ejercicio vacío si no predicáramos con el ejemplo. La filosofía global de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) de Hiscox parte de una premisa muy clara: los equipos más diversos son más creativos, toman decisiones más acertadas, identifican mejor los riesgos y, en consecuencia, entienden y sirven mucho mejor a una clientela que es igual de diversa. 

De igual forma, para que esta filosofía baje a la realidad diaria, Hiscox cuenta con varias redes de empleados gestionadas por ellos mismos. Un ejemplo perfecto -especialmente relevante en estas fechas- es Hiscox Pride, una red interna que se dedica a garantizar que los empleados LGTBQ+ tienen un espacio seguro, visible y de apoyo continuo dentro de la compañía. Además, tiene un papel fundamental en la formación de toda la plantilla y la revisión continua de políticas internas para asegurar que cada persona pueda mostrar su versión más auténtica dentro del trabajo. 

Seguro de Responsabilidad Civil de Administradores y Directivos: un respaldo para el Plan de Diversidad

Incluso con el mejor Plan de Diversidad y con un fomento continuo de la cultura corporativa, cualquier empresa está sujeta a riesgos. A veces, a pesar de seguir todos los protocolos, los malentendidos ocurren, los conflictos escalan y la directiva se enfrenta a reclamaciones legales de alto impacto. 

Por esta razón, la prevención debe ir siempre acompañada de protección. Mientras que el Plan de Diversidad es la brújula que guía a la organización, el seguro de Responsabilidad Civil de Administradores y Directivos de Hiscox ayuda a amortiguar cualquier caída. 

De este seguro son especialmente interesantes las pólizas y coberturas que no solo asumen el pago de las indemnizaciones necesarias tras reclamaciones por prácticas de empleo, sino que también se hacen cargo de los gastos de defensa y honorarios legales. Esto permite a la directiva armar su estrategia jurídica desde el primer minuto. 

Es más, en tiempos donde las demandas pueden generar mucho ruido mediático, se pueden incluir en el seguro los gastos de reputación, lo que asumiría el coste de asesoramiento de una agencia de comunicación de crisis, que ayudaría a restaurar la imagen pública del administrador afectado. 

Promover un entorno de trabajo inclusivo es todo un ejercicio de liderazgo. Sin embargo, cuando toca tomar decisiones difíciles, lidiar con reestructuraciones o impulsar el cambio, la directiva necesita la certeza de que el futuro de la empresa no pende de un hilo. Combinar unas buenas políticas preventivas -como el Plan de Diversidad- con un seguro D&O integral como el de Hiscox es, sin duda, la fórmula más recomendable para gestionar cualquier compañía con total confianza.