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En resumen
Cerrar una ronda de inversión y dar entrada a un inversor en el consejo suele ser una buena noticia, ya que aporta recursos, experiencia y una nueva visión sobre el negocio.
Pero ese cambio también implica una forma distinta de tomar decisiones, más supervisión y nuevas responsabilidades para quienes siguen al frente de la compañía.
Por eso, conviene conocer los principales riesgos legales que pueden aparecer cuando un inversor entra en el consejo y entender cómo pueden afectar al fundador, especialmente si continúa ejerciendo como administrador o consejero.
Con la entrada de un inversor en el consejo, la gestión deja de depender únicamente del fundador o del equipo inicial y pasa a desarrollarse dentro de un modelo de gobierno compartido.
| ✓Las decisiones importantes se debaten entre varios consejeros. |
| ✓Aumenta la información que debe ponerse a disposición del órgano de administración. |
| ✓La gestión suele estar sometida a un mayor seguimiento. |
| ✓Pueden aparecer intereses distintos entre fundadores, inversores y otros accionistas. |
Todo ello hace especialmente importante tener claros los deberes y la responsabilidad de los administradores que forman parte del consejo.
La entrada de un inversor no elimina la responsabilidad del fundador.
Si continúa formando parte del consejo o ejerciendo como administrador, mantiene los deberes y responsabilidades asociados a su cargo. Esto significa que debe seguir actuando con diligencia, tomando decisiones informadas y teniendo en cuenta los intereses de la sociedad.
La diferencia es que, con nuevos inversores en el consejo de administración, esas decisiones pueden estar sometidas a un nivel de supervisión y análisis mayor.
No siempre los intereses del fundador, los inversores y la propia empresa coinciden completamente.
Pueden surgir conflictos en operaciones vinculadas, retribuciones, contratación de empresas relacionadas, nuevas rondas de financiación o venta de determinados activos. También puede ocurrir cuando una decisión beneficia especialmente a un socio frente a otros.
Clave: identifica estos posibles conflictos, comunícalos correctamente y gestiónalos de forma transparente.
Buscar nueva financiación puede ser necesario para seguir creciendo, pero también puede generar tensiones entre accionistas.
Una ampliación de capital puede aportar recursos a la empresa y, al mismo tiempo, provocar la dilución de las participaciones existentes. La entrada de nuevos inversores, las condiciones de una ronda o determinadas decisiones financieras pueden generar desacuerdos entre socios.
Clave: justificar adecuadamente las decisiones y documentar el proceso puede ayudar a reducir futuros conflictos.
Un consejo necesita información suficiente para poder tomar decisiones. Facilitarla tarde, de forma incompleta o con errores puede generar tensiones con inversores y accionistas.
Áreas especialmente sensibles
Contar con procesos claros de información y reporting ayuda a que todos los miembros del consejo de administración puedan tomar decisiones con una visión completa de la situación de la empresa.
Que una decisión empresarial salga mal no implica automáticamente que exista responsabilidad del administrador. Toda actividad empresarial implica riesgo.
Sin embargo, determinadas actuaciones pueden ser cuestionadas cuando se considera que no se actuó con la diligencia adecuada o que se incumplieron determinados deberes. Esto puede ocurrir en decisiones relacionadas con una expansión agresiva, inversiones relevantes, adquisiciones, nuevas contrataciones o entrada en otros mercados.
Clave: más allá del resultado final, es importante poder demostrar que las decisiones se tomaron de forma informada y razonada.
A medida que una empresa crece, también puede aumentar la complejidad de las relaciones entre socios.
Pueden aparecer discrepancias sobre la estrategia, el reparto de dividendos, la valoración de la empresa, la salida de determinados accionistas o las condiciones de futuras rondas. Cuando estos conflictos escalan, pueden acabar afectando también a los administradores y directivos que participaron en determinadas decisiones.
Clave: una buena gobernanza también implica anticipar cómo pueden gestionarse los desacuerdos entre socios.
Las operaciones corporativas suelen aumentar el nivel de exposición de administradores y directivos.
Una fusión, una adquisición, la entrada de nuevos inversores, la venta de participaciones o la compra de otra compañía implican tomar decisiones relevantes basadas en valoraciones, información financiera y previsiones.
Clave: en estas operaciones es especialmente importante contar con información suficiente, asesoramiento adecuado y una correcta documentación del proceso de decisión.
Cuando una empresa atraviesa problemas financieros, las decisiones del consejo suelen recibir un nivel de escrutinio mucho mayor. Aspectos como la gestión de la liquidez, la contratación de nuevas obligaciones o la continuidad de determinadas operaciones pueden adquirir una especial relevancia.
Cada situación financiera es distinta, por lo que conviene analizar el caso concreto antes de tomar decisiones relevantes.
Clave: actuar con diligencia, documentar las decisiones y contar con asesoramiento especializado resulta especialmente importante.
Una reclamación relacionada con la gestión de una empresa puede proceder de diferentes actores:
Accionistas Inversores Empleados Clientes Proveedores Organismos reguladores Otros terceros
Dependiendo del caso, la reclamación puede dirigirse contra la propia sociedad, contra sus administradores y directivos o contra ambos.
Por eso, entender bien la responsabilidad de administradores y directivos resulta especialmente importante cuando la estructura accionarial y de gobierno se vuelve más compleja.
La sociedad Responde con su propio patrimonio de las obligaciones que le corresponden. | El administrador o directivo En determinados supuestos, puede asumir responsabilidad personal por decisiones o actuaciones vinculadas al ejercicio de sus funciones. |
Cuando esto ocurre, la reclamación puede tener consecuencias económicas para la persona afectada. Por este motivo, proteger el patrimonio personal de quienes toman decisiones forma parte también de una correcta gestión del riesgo empresarial.
En este contexto es donde puede tener sentido valorar herramientas específicas de protección, como un seguro D&O, orientado a administradores y directivos.
No todos los conflictos pueden evitarse, pero existen algunas buenas prácticas que ayudan a reducir la exposición de fundadores, administradores y directivos.
Definir claramente funciones y responsabilidades
Tener claro quién decide qué y qué responsabilidades corresponden a cada persona evita ambigüedades cuando aparece un problema.
Documentar correctamente las decisiones del consejo
Las actas y la documentación asociada a cada decisión permiten dejar constancia del razonamiento seguido y de la información disponible en ese momento.
Establecer procesos de reporting
Un calendario de reporting claro y periódico facilita que los miembros del consejo dispongan de información comparable y actualizada.
Gestionar adecuadamente los conflictos de interés
Identificar y comunicar posibles conflictos de interés ayuda a evitar situaciones que puedan cuestionar posteriormente una decisión.
Contar con asesoramiento legal y financiero
En operaciones especialmente sensibles, disponer de asesoramiento especializado puede aportar una visión adicional antes de tomar decisiones relevantes.
Incluso con una buena gobernanza y procesos internos adecuados, una reclamación puede producirse.
El seguro D&O (Directors & Officers) está diseñado para proteger a administradores y directivos frente a determinadas reclamaciones relacionadas con el ejercicio de sus funciones.
Siempre de acuerdo con las condiciones, límites y exclusiones de cada póliza, este tipo de seguro puede ayudar a hacer frente a determinadas consecuencias económicas derivadas de una reclamación.
Puedes consultar más información sobre el seguro D&O de Hiscox.
Si continúa ejerciendo como administrador o consejero, mantiene los deberes y responsabilidades asociados a su cargo, aunque hayan entrado nuevos inversores en la empresa.
Dependiendo del caso y de las circunstancias concretas, un inversor o accionista puede plantear una reclamación relacionada con determinadas decisiones de gestión o con el cumplimiento de los deberes del administrador.
Un seguro D&O está diseñado para proteger a administradores y directivos frente a determinadas reclamaciones derivadas del ejercicio de sus funciones, siempre según las condiciones, límites y exclusiones de la póliza.
La entrada de inversores puede abrir nuevas oportunidades de crecimiento, conocimiento y financiación. Al mismo tiempo, también suele implicar una estructura de gobierno más compleja, más supervisión y nuevas responsabilidades para quienes toman decisiones.
Conocer estos riesgos, establecer procesos claros y contar con las herramientas adecuadas para gestionarlos ayuda a que fundadores, administradores e inversores puedan centrarse en lo importante: hacer crecer la empresa de forma sostenible.
Descubre el seguro D&O de Hiscox