¿Vive el arte español fuera de España?

Aparte de ese Picasso, una vez más record histórico de valor en subasta pública ( ¡qué no se venderá mediante acuerdo privado!),  pocos son los pintores españoles que se prodigan en ventas. A larga distancia: Miró, Dalí, Gris, Chillida… y entre esos veinte primeros artistas españoles que más se venden sólo figuran dos artistas vivos: Manolo Valdés y Miquel Barceló.

Mientras muchos de nuestros galeristas se han reinventado para superar la crisis, algunos de ellos especializándose, por ejemplo, en arte chino, arte africano o contemporáneo, en el entorno artístico comentan que nos falta apoyo institucional y que no promocionamos el coleccionismo, por una tendencia a identificar “los objetos de arte con objetos de lujo”.

Mientras que otras artes como por ejemplo, el cine, el baile o el reinventado y tan de moda, arte culinario, se posicionan cada vez más en escenarios internacionales (no sin esfuerzo, claro está). El mundo del arte no sucede lo mismo. Muchos de nuestros artistas optan por trabajar fuera de España porque sólo desde allí pueden darse a conocer y siendo conocidos fuera serán reconocidos en su tierra.

Necesitamos patrocinadores, “sponsors” que divulguen las virtudes y maravillas de nuestro pintores, fotógrafos, escultores… Necesitamos que nuestros Nadales, Iglesias, Botines, Adrías, Gasoles, Ortegas etc, apoyen  con su imagen y ganado prestigio  internacional a las bellas  artes contemporáneas.

Pero para eso, necesitamos un marco legal que favorezca el mecenazgo.

La decepción ante el resultado de lo que prometía ser la Ley de Mecenazgo más pionera de Europa y que se ha quedado en apenas  diluida en una serie de medidas de desgravación dentro del proyecto de reforma fiscal. Por otro lado el alto IVA español aplicado al arte puede espantar a los compradores extranjeros, e invitar a los coleccionistas españoles a adquirirlo fuera. Con el paradigma de que a un español le sale más rentable comprar una misma pieza a una galería extranjera que a una española. En tiempos de crisis, la cultura es vista como una responsabilidad secundaria respecto a otras carencias sociales y hemos de realizar un esfuerzo adicional para comunicar su necesidad. No podemos olvidar que el fin último del mecenazgo es la filántropia social y el placer de coleccionar arte. Por ello;

  • Necesitamos solventar el problema de los museos y su relación con la política.
  • Necesitamos confiar en nuestro arte, mejorar la imagen y su presencia fuera de España.

Nosotros, en nuestro corazoncito del seguro del arte y con todos los respetos, siempre nos sentiremos más orgullosos de asegurar un “Interior del Water” o un “Gran Via” de Antonio López, que un conejito hinchable de Koons, o asegurar una cabeza “escultural”  de Jaume Plensa que un tiburón de Damien Hirst o un “Capitalismo ovárico” de Gordillo que una Orquídea de Marc Quinn. Tenemos excelentes artistas nacionales por lo que ¡ayudemos a promover el arte español!