Evolución de las cerraduras y de la seguridad en el hogar

¿Pero hay algo realmente más seguro que tener las cosas cerradas bajo llave?

Fueron los siempre previsores egipcios quienes primero inventaron la cerradura y la llave, aunque a un tamaño enorme (la mayoría de las llaves egipcias medían más de 30 centímetros). En la Edad Media, optaron por un enfoque ligeramente más agresivo, sumergiendo los objetos de valor en piscinas rodeadas de cocodrilos.

Avancemos rápidamente hasta el siglo XXI, y parece que la cerradura no está avanzando. En un mundo en el que los teléfonos inteligentes tienen más potencia de procesamiento que uno de aquellos clásicos superordenadores de la NASA, parece extraordinario que todavía dependamos de los sistemas de cierre que se diseñaron hace más de 200 años.

¿Cierres de seguridad digitales?

"Ya se trate de modelos Bramah, Banham o Yale, casi todas las propiedades dependen de una versión de los diseños de cerraduras tradicionales", explica Simon Loerns, responsable de reclamaciones por siniestro en Hiscox. Sin embargo, en los últimos años, una nueva generación de cerraduras digitales ha prometido revolucionar la seguridad en el hogar mediante el uso de la señal GPS de nuestros smartphones para activar automáticamente los mecanismos de desbloqueo en las puertas de entrada.

Al igual que la tecnología de la cerradura sin llave que se usa en algunos automóviles, los sistemas de seguridad automatizados, como los que ofrecen August y Lockitron prometen acceso inmediato y la posibilidad de cargar con menos llaves. No obstante son evidentes otros riesgos, sobre todo si la conexión Bluetooth falla, dejándote fuera de tu casa, o si el sistema es vulnerable a la piratería informática.

“Los ladrones pueden replicar el código de apertura sin llave que usa tu coche, así que, ¿por qué no van a ser capaces de hacer lo mismo con el de tu casa?”, comenta Loerns. “Las empresas garantizan la seguridad de sus sistemas, pero ¿cuán diferente que es su tecnología? Esa es la pregunta que hay que hacerse”.

El paso del tiempo

En 2013, una empresa de seguridad de Chicago hackeó las pasarelas que conducían las órdenes desde los teléfonos móviles a diversos aparatos del hogar conectados a Internet. Con solo tocar un botón, la compañía podía encender las luces y subir la calefacción de la casa de un extraño. Peor aún, podían acceder a la ubicación, dirección IP y hasta a los nombres de los ocupantes, utilizando una tecnología similar a la utilizada para las cerraduras inteligentes.

“Hay una razón por la que los diseños antiguos han superado el paso del tiempo y han evolucionado para mejor en los últimos años”, dice indica Loerns. “Las cerraduras modernas son mucho más precisas y complejas que sus diseños originales”.

Así que, ¿en qué cerradura confiaría Loerns? “Como mínimo, los propietarios deberían tratar de tener una cerradura encastada de cinco ranuras o un sistema de cierre multipunto". ¿Podremos fiarnos de una cerradura digital? “Veo el beneficio de las entradas con teclado para residencias con múltiples ocupantes. El coste de tener que hacer copias de los juegos de llaves sólo porque un inquilino pierde el suyo es poco práctico”.

Por lo tanto, parece que seguiremos confiando en nuestra vieja y buena cerradura tradicional por ahora, siempre que no nos dejemos las llaves en la oficina o se nos caigan en una alcantarilla.

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