• En 2025, algunas de las obras robadas y desaparecidas que han sido recuperadas son ‘Naturaleza muerta con guitarra’ de Picasso, ‘Puerto de San Sebastián’ de Sorolla y ‘Retrato de una dama’ de Ghislandi

  • Despistes, asesinatos, secretos familiares, reproducciones y detectives famosos conforman el trasfondo de estas recuperaciones

La recuperación de obras de arte perdidas, robadas o saqueadas a lo largo del tiempo se ha convertido en una labor crucial para salvaguardar el patrimonio cultural de la humanidad y frenar el creciente tráfico ilícito de piezas históricas. En un mercado negro globalizado que mueve miles de millones y alimenta redes criminales transnacionales, cada obra recuperada no solo restituye un fragmento de nuestra memoria colectiva, sino también una pieza fundamental de la identidad que define a museos, ciudades y generaciones enteras.

En 2025, este esfuerzo se ha traducido en una serie de casos que, más allá de su relevancia artística y patrimonial, sobresalen por las circunstancias casi novelescas que rodearon sus hallazgos. Ante este escenario, Hiscox hace una recopilación de algunas de las historias más sorprendentes -y también más insólitas- vinculadas a las recuperaciones de obras que recientemente han vuelto a ver la luz:

  • El Picasso extraviado en Madrid: un despiste que movilizó a toda una ciudad

El caso de la obra ‘Naturaleza muerta con guitarra' de Picasso desaparecida en Madrid el pasado octubre podría haber inspirado un capítulo de comedia costumbrista de no tratarse de una obra de valor incalculable. La pieza desapareció durante un traslado desde la capital para una exposición en Granada, lo que activó inmediatamente los protocolos de seguridad y una investigación a contrarreloj por parte de la Policía Nacional. Se barajaron hipótesis de robo, extravío profesional e incluso sabotaje, hasta que la realidad superó cualquier teoría: una vecina del edificio había recogido el paquete pensando que era una entrega mal etiquetada. Durante días, el cuadro estuvo almacenado en sus dependencias sin que su propietaria imaginara la movilización que había provocado en todo Madrid.

  • Sorolla viajando en metro: el descaro como estrategia

El robo de la obra ‘Puerto de San Sebastián’ de Sorolla sustraído del lujoso hotel Miguel Ángel de Madrid en 2021 confirmó que, a veces, los criminales más audaces confían en la invisibilidad que ofrece lo cotidiano. La investigación policial reveló que el ladrón se movió por la ciudad a plena luz del día con absoluta tranquilidad: recorrió pasillos, calles y estaciones de metro cargando con esta obra -junto a otras dos pinturas y una escultura- en una bolsa opaca bajo el brazo, mezclándose entre cientos de viajeros. Tras su pista internacional, la investigación acabó conduciendo a Roma, donde el cuadro reapareció durante una operación conjunta de las autoridades italianas y españolas y se entregó oficialmente a las autoridades españolas en febrero de 2025.

  • El busto de la tumba de Jim Morrison: historia enigmática, descubrimiento fortuito

En París, el hallazgo el 19 de mayo de 2025 del busto de mármol dedicado a Jim Morrison -obra del escultor croata Mladen Mikulin y desaparecido de su tumba en el cementerio de Père Lachaise en 1988- se produjo de manera totalmente fortuita. Treinta y siete años después de su desaparición, la pieza fue localizada durante una búsqueda ordenada por un juez de instrucción en el Tribunal de París, en el marco de una operación sin relación alguna con este caso. Tras su sustracción, circularon diversas hipótesis sobre su paradero. Algunos sostuvieron que una furgoneta logró acceder al cementerio la noche anterior a la desaparición; otros apuntaron a que pudo ser la propia administración quien retiró la escultura y la mantuvo almacenada lejos del público. Décadas después, el hallazgo no ha disipado las incógnitas. La historia sigue siendo tan enigmática como la propia muerte del cantante.

  • El Ghislandi en Argentina: un secreto familiar desde la Segunda Guerra Mundial

La obra ‘Retrato de una dama’, pintada en el siglo XVII por el italiano Giuseppe Ghislandi (1655-1743) y tradicionalmente atribuida a Fra Galgario, es uno de los casos con mayor carga histórica entre las recientes recuperaciones de arte. Robado en Ámsterdam durante la Segunda Guerra Mundial, el cuadro formaba parte de la colección del marchante judío Jacques Goudstikker, quien fue forzado por el régimen de Adolf Hitler a desprenderse de más de 1.100 piezas de su valioso patrimonio artístico. La obra ha sido finalmente recuperada en septiembre de 2025 por la justicia argentina tras décadas de incertidumbre. Su rastro, difuso durante más de 80 años, comenzó a esclarecerse a raíz de un anuncio inmobiliario publicado por una de las hijas del fugitivo nazi Friedrich Kadgien, quien ofrecía en venta una propiedad familiar en Argentina. Esa señal aparentemente trivial permitió reconstruir una trama que mantuvo oculta la pintura durante generaciones, colgada discretamente en el interior de la vivienda y transmitida como herencia dentro del núcleo familiar. Los investigadores consideran improbable que su ocultación fuera fruto del simple desconocimiento y no descartan que se tratara de un intento deliberado de mantener la obra fuera del alcance de las autoridades y de los legítimos reclamantes.

  • El Brueghel en Polonia: una reproducción que delató el engaño medio siglo después

El cuadro ‘Mujer cargando brasas’, atribuido a Pieter Brueghel y datado en el siglo XVII, fue sustraído del Museo de Gdansk (Polonia) en 1974. Las circunstancias que rodearon su desaparición continúan siendo tan desconcertantes como el propio hallazgo. Tras el robo, el lienzo original fue sustituido por una reproducción sin que nadie lo advirtiera hasta que un trabajador del museo golpeó accidentalmente el marco y detectó que la pintura no correspondía con la original. El caso se vio además ensombrecido por un episodio inquietante: un funcionario de aduanas polaco, que había descubierto exportaciones ilegales de arte a través del puerto báltico de Gdynia, fue asesinado poco antes de poder declarar. A pesar de no figurar en ningún registro de obras robadas, fue recuperado en 2025 en el marco de una exposición privada en el Museo de Gouda, en los Países Bajos, gracias a la intervención del investigador Arthur Brand, conocido en el ámbito internacional como el “Indiana Jones del mundo del arte”. 

Cada recuperación supone un avance significativo no solo para el ecosistema del arte, sino para toda la sociedad. Cuando una obra perdida regresa, no solo se restituye un valor económico o museístico, sino que también se restituye un capítulo de nuestra historia común y se fortalece la comprensión de la herencia cultural que compartimos. En este camino, el sector asegurador desempeña un papel determinante, aportando seguridad, acompañamiento y rigor para que estas piezas puedan conservarse, investigarse y transmitirse en las mejores condiciones. Proteger el arte es, en definitiva, proteger nuestra memoria colectiva”, afirma Eva Peribáñez, directora de la división de Arte y Clientes Privados de Hiscox España.


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