Muerte entre las flores

Me permito la licencia de utilizar el título de la película de los hermanos Cohen no porque el tema del post sea de gangnsters, luchas de poder o rivalidad por el amor de una mujer, sino porque me viene al dedillo para introducir mi historia.

Javier, como la mayoría de las personas de este país, no compra flores habitualmente. Pero todos sabemos que el día de San Valentín es diferente. Es algo socorrido y sencillo para expresar un sentimiento que la mayoría de los hombres utilizamos alguna vez.

En la web de la red de floristerías, mientras se decide sobre qué tipo de flores quiere enviarle a su pareja, avanza en el proceso de compra hasta que un mensaje de error aparece...

En ese instante la cara de Javier se tuerce. Vuelve a cargar la página pero no funciona.Lo intenta repetidas veces y nada. Un cliente perdido.

Del otro lado, la web de flores, la cosa está que arde. En la central de la red de floristerías, los sistemas están caídos. Reina el caos. La web no está operativa. Un mensaje se ha propagado por los sistemas interconectados informando de que un ransomware se ha hecho con el control de los sistemas.

- ¡Nos han hackeado!, - se escucha desde el fondo de la oficina.

- ¡Y nos ha tirado la web! - Continúa el que dio la voz de alarma con voz entrecortada.

- ¿Estás de broma? - Dice el de marketing mientras se lleva las manos a la cabeza.

- ¡No no no no! - ¡Que hoy hacemos más del 10% de la facturación del año!

Mientras, un sonido se repite añadiendo todavía más tensión. El teléfono no para de sonar. Una mezcla de floristerías y clientes se avalanchan sobre la centralita colapsando las líneas. No reciben pedidos. No se pueden comprar flores. Y si no se pueden comprar flores, el stock se acumula y no tiene salida.

¿Qué ha pasado? Pues en pocas palabras, un problemón.

Esta situación está llevada al extremo, pero un ciberataque no es algo que deba tomarse a lo loco. ¿Cómo actuar? ¿Qué hacer? ¿Y cómo solucionarlo? Son preguntas cuya respuesta no es sencilla. Los ciberdelincuentes aprovechan estos momentos críticos para maximizar los beneficios.

Para tener una referencia, una hipotética empresa que facture 10 millones en el año, en el día de San Valentín podría perder, solo en ese día, más de un millón de euros. Otras fuentes señalan que entre los días 11 y 14 de febrero se multiplican las ventas de flores por 20.

Las consecuencias serían catastróficas. El año prácticamente perdido. Pero a largo plazo pensemos también las consecuencias: los clientes buscan seguridad cuando compran online… ¿cómo se verá afectada la reputación de la empresa tras el ataque? Dependerá mucho de cómo gestione la crisis, pero lo cierto es que hay impacto.

Hay una frase de la película que da título a este post que dice:

- Eres tan grande como yo te permito serlo. Te recomiendo que no lo olvides nunca - le dice Leo (Albert Finney) a Johnny (Jon Polito).

No dejemos que los ciberdelincuentes nos digan eso nunca. No muramos entre flores.

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