Lecciones de una recesión que podemos aplicar en la nueva normalidad (I)

En marzo de 2020 la pandemia de coronavirus azotó a todas las economías, generando una gran sensación de incertidumbre y preocupación, pues todavía se recuerdan los efectos de la recesión de 2008, una crisis financiera mundial que se desató en Estados Unidos tras la quiebra de uno de sus principales bancos. Fue causada por actividades crediticias cuestionables, sobre todo en lo relativo a valores respaldados por hipotecas, que derivó en un colapso del ya saturado mercado de la vivienda.

Ha pasado más de una década, pero ¿hemos aprendido algo que podamos aplicar para poder salir de la actual crisis?

A continuación proponemos tres lecciones aprendidas durante la anterior recesión económica mundial y que creemos que pueden aplicarse ahora mismo:

1. La diversificación ayuda

Gran parte de las consecuencias de 2008 tuvieron su origen en las prácticas de inversión y préstamos de los grandes bancos. Muchos inversores pusieron todos sus huevos en la misma cesta pensando que podrían ganar mucho dinero con valores respaldados por hipotecas y otros activos de riesgo. Así, aprendimos que apostar todo en un tipo de inversión no suele funcionar.

La crisis que ha provocado el coronavirus es diferente, pero la lección continúa siendo cierta: las empresas han tenido que buscar nuevos productos y servicios y diferentes vías para ofrecerlos. Desde el delivery en restauración hasta la recogida a pie de calle para los grandes almacenes o los entrenamientos online, las empresas han tenido que diversificarse de muchas maneras.

2. Las ayudas de los gobiernos son necesarias

Por mucho que a los empresarios les guste confiar en sus propios esfuerzos para alcanzar el éxito, hay ocasiones en las que tienen que aceptar una mano amiga. Aprovechar las ayudas que conceden los diferentes organismos públicos, ya sea en forma de préstamos o inyecciones de efectivo, puede ser clave para sobrevivir.

3. Las grandes empresas y las pequeñas empresas son diferentes

Durante 2008 se prestó mucha atención a las grandes empresas, incluidos los grandes bancos. Recibieron muchos estímulos con la intención de que se recuperasen lo antes posible para volver a crear puestos de trabajo.

En esta ocasión los esfuerzos se están centrando en las pymes. No sabemos cuánto durará este periodo, pero, dada su profundidad, las pequeñas empresas pueden desempeñar un papel fundamental en la recuperación económica del país.