Seguros para emprendedores

Hasta junio del 2016 se dio un crecimiento del 12% con respecto al año anterior en el número de nuevas empresas según el Estudio sobre Demografía Empresarial desvelado por Informa D&B. Se confirma que somos un país de emprendedores, y hay una amplia gama de seguros disponibles para ayudar a los propietarios de pequeñas empresas para impresionar a sus clientes o simplemente para ayudarles a dormir mejor cada noche. Pero, cuando estás solo en tu negocio, ¿Qué tipo de seguro te puede convenir más?

Definición de emprendedor

Cuando utilizamos el término "emprendedor" nos referimos tanto a los trabajadores autónomos que trabajan por cuenta propia como a las empresas que se crean con la estructura jurídica de una sociedad unipersonal (en la que la persona que dirige el negocio asume la responsabilidad personal exclusiva de cualquier pérdida y puede quedarse con todos los beneficios después de impuestos). Este tipo de estructuras legales de negocios representan alrededor del 95% de las empresas en España, según datos del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

Los dos tipos de emprendedor son a menudo agrupados, pero muchos autónomos, en realidad, emplean a personal, mientras que, por otro lado, muchos emprendedores sin empleados contratados crean sociedades de responsabilidad limitada.

En este artículo, nos ocuparemos de las posibles necesidades de pólizas de seguros para ambos grupos, ya que la mayoría de las consideraciones sobre seguros para pequeñas empresas (aparte de la responsabilidad civil de los administradores y directivos, por supuesto) son relevantes independientemente de la estructura legal.

Dicho esto, muchos de los emprendedores que contratan seguros a Hiscox trabajan como freelancers en las industrias creativas y profesionales. Han escogido trabajar por su cuenta tras trabajar en casa durante unos años. Muchos han dado el salto porque quieren alejarse de entornos corporativos competitivos y tener la libertad de trabajar cómo y cuándo quieren.

Dos grupos

Cuando se trata de buscar seguros, en nuestra experiencia, los emprendedores y autónomos se dividen en dos grupos. El primero suscribe el seguro porque un cliente se lo requiere; los pertenecientes al segundo grupo contratan un seguro simplemente porque son conscientes de los riesgos a los que se podrían enfrentar y se sienten más cómodos contando con uno.

Para muchos freelancers y profesionales, los términos de sus contratos estipulan que deben estar asegurados. Muchas grandes corporaciones y autoridades locales esperan que sus contratistas estén cubiertos, normalmente con pólizas de Responsabilidad Civil Profesional y de Responsabilidad Civil.

Las pequeñas empresas y los particulares también pueden exigirlo, en particular si el trabajo implica compartir información confidencial con un contratista, así como datos personales o propiedad intelectual.

Es importante entender qué tipo de seguro requiere tu cliente, incluyendo el límite o el grado de cobertura que esperan que tengas. También puede ser una buena idea averiguar si en tu industria o tipo de trabajo se espera normalmente que tengas contratados ciertos tipos de seguros y, de ser así, tener una idea de precios y proveedores para que puedas presupuestarlos en consecuencia.

Tener la cobertura adecuada contratada puede darte una imagen más profesional que tus competidores a la hora de ganar nuevos clientes, y, por lo tanto, aumentar tus posibilidades de conseguir nuevos contratos.

El otro grupo que comúnmente suscribe un seguro es formado por el tipo de personas que se preguntan “¿qué pasaría si...?”, los que se quedan despiertos por las noches pensando en lo que podría ir mal con su nueva empresa. Puedes haber escuchado historias sobre incendios o disputas profesionales de amigos o colegas y pensar: "¿Y si hubiese sido yo? ¿Qué pasa si tengo una enfermedad o lesión que me impida trabajar? ¿Qué pasa si me roban mi ordenador o mi portátil?"

Hay muchos tipos diferentes de seguros disponibles para dar tranquilidad a los emprendedores y autónomos: desde los de accidentes personales o protección de ingresos si no puede trabajar, a los de responsabilidad civil profesional y de responsabilidad civil general, que le cubren contra las reclamaciones de otras personas. Incluso si tus clientes no están requiriendo que tengas esas coberturas, tener la tranquilidad de que un asegurador especializado cuida de tu negocio puede darte la confianza necesaria para crecer y desarrollarte.

¿Qué tengo que pensar?

A continuación te presentamos algunos aspectos a considerar antes de decidir qué cobertura debes tener:

  • ¿Qué es lo peor que puede pasar? A menudo compensa ser pesimista. Es muy poco probable que se dé el peor de los casos, pero merece la pena saber que, si se diese, estarías cubierto. Si estás preocupado por posibles daños a tu oficina no tienes más que sumar cuánto te costaría reemplazar todos tus equipos en caso de un incendio o robo y contar con un seguro que cubra al menos esa cantidad. O si deseas un seguro contra demandas legales, entonces debes pensar en el que podría ser el peor de los casos: ¿tal vez una demanda por parte de un gran cliente corporativo?, ¿o por parte de alguien que haya quedado paralizado o algo peor, en un accidente en tus instalaciones?
  • Atención quienes trabajan en casa. No debes asumir que tu seguro de hogar pagará si derramas café sobre tu portátil de trabajo o si una inundación en tu sótano destruye tus existencias. En primer lugar, comprueba los términos de tu póliza de seguro de hogar, y luego piensa en contratar una póliza de seguro para tu negocio para dejar cubiertas las posibles lagunas que la primera pueda tener.
  • No escatimes siempre. Puedes contratar una cobertura de responsabilidad civil de hasta 1 millón, 2 millones, 5 millones o 10 millones de euros. Pueden parecer cantidades enormes, pero a menudo la diferencia de precio entre varios millones de euros de cobertura adicional es sólo de unas de decenas o cientos de euros, por lo que vale la pena obtener un rango de cotizaciones para ver cuál es que mejor se puede permitir.
  • Cuanto mayor sea tu contrato, mayor será tu desventaja. Una buena regla para pensar en tu posible responsabilidad es el valor de tu mayor contrato. Cuanto más grande sea, es probable que su importancia sea mayor para tu cliente. Eso significa que hay un inconveniente mayor si algo sale mal. Además, ¿quién es tu cliente? Una compañía multinacional con un gran equipo de abogados internos tiene más probabilidades de demandarte en caso de disputa que una pequeña empresa en tu área local con la que has estado trabajando durante muchos años.

Todos los emprendedores son, a su manera, únicos y mientras que su negocio tendrá diferentes necesidades, a menudo hay temas comunes cuando se trata de garantizar que tengan la cobertura adecuada. Si no sabes qué cobertura necesitas vale la pena hacer un balance de los contratos que tienes y de los riesgos potenciales para tu negocio. Haber contratado el seguro adecuado puede proporcionarte tranquilidad para concentrarte en otros aspectos de tu negocio, ya seas un profesional independiente o un negocio con varios empleados.

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